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¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
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1, 2, 3 
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Elijah no reprimió su carcajada. Se hubiera atrevido a proponerle pasar por ella sino quisiera mantener su futura identidad en completo secreto, así iba a asegurarse la diversión andando por la fiesta como un tipo diferente.
¿Qué dices un baile? Esperaba que me dijeras que una copa, nos tomáramos una fotografía, etcétera, etcétera. Tendrás que disculparme pero a menos que sea un vals no creo poder cumplir muy bien tu idea, soy un pésimo bailarín sin añadir que no me gusta demasiado moverme en la pista. Bailaba en algunas ocasiones, principalmente cuando el alcohol se le había subido a la cabeza o realmente tocaban una canción muy buena, de ahí en fuera no era partidario de bailar, salvo en bodas o eventos donde lo más estruendoso era un rock&roll, por que ese tipo de música si que le gustaba.
Pero, haré un intento, lo prometo con la galleta entre sus dedos hizo el crack correspondiente, la masa no le gustaba en lo absoluto le parecía muy seca y poco azucarada, lo importante y divertido era el papel que contenía supuestamente su fortuna.
Bien, leamos que me depara la vida en las próximas 24hrs mirando el largo rectángulo de papel sonrió sin aun decirle a su acompañante que decía. Era una verdadera tontería, pero le divertía adaptar tan coloquiales frases El tiempo es oro pronuncio levantando los ojos a la chica sin borrar su sonrisa.
Vaya, vaya, eso quiere decir que debo aprovechar mi tiempo o que debo comprarme un rolex de oro pero ni aunque estuviera podrido en dinero cambiaría su viejo reloj de cuero por uno apantallador.
Creo más bien que esto quiere decir que debo aprovechar mi tiempo contigo y debemos ir por algo más como un helado o una bolsa de gomitas de azúcar era una invitación a salir del restaurante y pasear por las calles de Manhattan. Elijah se había acoplado muy bien a ella, tanto que quería asentar su relación de amigos.
Y mis números de la suerte son 20, 18, 1, 4 y 14 enarco una ceja aun con su sonrisa ¿Tu turno? Quiero saber que dice tu futuro y se haz aprendido de este sensei.
¿Qué dices un baile? Esperaba que me dijeras que una copa, nos tomáramos una fotografía, etcétera, etcétera. Tendrás que disculparme pero a menos que sea un vals no creo poder cumplir muy bien tu idea, soy un pésimo bailarín sin añadir que no me gusta demasiado moverme en la pista. Bailaba en algunas ocasiones, principalmente cuando el alcohol se le había subido a la cabeza o realmente tocaban una canción muy buena, de ahí en fuera no era partidario de bailar, salvo en bodas o eventos donde lo más estruendoso era un rock&roll, por que ese tipo de música si que le gustaba.
Pero, haré un intento, lo prometo con la galleta entre sus dedos hizo el crack correspondiente, la masa no le gustaba en lo absoluto le parecía muy seca y poco azucarada, lo importante y divertido era el papel que contenía supuestamente su fortuna.
Bien, leamos que me depara la vida en las próximas 24hrs mirando el largo rectángulo de papel sonrió sin aun decirle a su acompañante que decía. Era una verdadera tontería, pero le divertía adaptar tan coloquiales frases El tiempo es oro pronuncio levantando los ojos a la chica sin borrar su sonrisa.
Vaya, vaya, eso quiere decir que debo aprovechar mi tiempo o que debo comprarme un rolex de oro pero ni aunque estuviera podrido en dinero cambiaría su viejo reloj de cuero por uno apantallador.
Creo más bien que esto quiere decir que debo aprovechar mi tiempo contigo y debemos ir por algo más como un helado o una bolsa de gomitas de azúcar era una invitación a salir del restaurante y pasear por las calles de Manhattan. Elijah se había acoplado muy bien a ella, tanto que quería asentar su relación de amigos.
Y mis números de la suerte son 20, 18, 1, 4 y 14 enarco una ceja aun con su sonrisa ¿Tu turno? Quiero saber que dice tu futuro y se haz aprendido de este sensei.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

- Mensajes: 824
Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Miré al chico y sonreí de lado cuando dio que mejor una copa o una fotografía, la verdad es que no sabía cómo sería el baile de San Valentín, pero esperaba que su novia me dejase robarselo unos minutos. En cuanto al baile, la copa me parecía una buena alternativa, al fin y al cabo lo que yo sabía de baile lo había aprendido en Alemania y desde que había llegado a NY no había vuelto a bailar, ya que no había tenido la ocasión ni la pareja.
- Podré conformarme.-dije sonriendo.- aunque agradeceré tu sacrificio.
Preferí no preguntar nada más sobre el baile, al fin y al cabo tal vez ni nos cruzáramos, algo que sería una lástima pero que podía ocurrir. Además no quería volver a sacar el tema de su novia, su familia y la clase social a la que ambos perteneciámos ya que en aquel momento lo único que importaba eran las estúpidas galletas que ambos sosteníamos en la mano, algo que seguramente era una tontería pero de momento conservaba y mantenía nuestra absoluta atención. Miré como abría la galleta y reí al escuchar la frase que contenía, aquellas galletas no tenían sentido alguno, pero no era yo nadie para opinar. Jugueteé con la mía entre mis manos pensando en que no comería la galleta en sí, estaban secas y no demasiado sabrosas, la gracia de estas era el mensaje del interior, aunque este nunca se cumpliese. Sonreí al chico al escuchar la frase de su galleta y su curiosa deducción, clavé mis ojos y los fui moviendo de él al papelito que sostenía entre las manos.
- Vaya, entonces debo estar agradecida a este trozo de masa por convencerte de dar un paseo.-comenté divertida.- Mi turno pues...
Con delicadeza y cuidado rompí la galleta y desenrollé el papelito que traía en su interior, doblado en forma de tubo. Sonreí levemente ¿siempre me tenía que tocar aquel tipo de cosas?
- Veamos...-susurré.- Encontrarás tesoros ocultos donde menos lo esperas. Mantente alerta. ¿Qué se supone que quiere decir esto señorito? Días de suerte el 20, 2, 12,13 y 7.
Fruncí por un instante el entrecejo parieciéndome a la niña que algún día dejé atrás y después volví la mirada al chico que tenía sentado justo frente a mi, esperaba que él lo supiese interpretar o por lo menos le encontrase algo gracioso a aquello, porque mi incredulidad en cuanto a aquellos temas hacía que no me creyese nada de eso.
- Podré conformarme.-dije sonriendo.- aunque agradeceré tu sacrificio.
Preferí no preguntar nada más sobre el baile, al fin y al cabo tal vez ni nos cruzáramos, algo que sería una lástima pero que podía ocurrir. Además no quería volver a sacar el tema de su novia, su familia y la clase social a la que ambos perteneciámos ya que en aquel momento lo único que importaba eran las estúpidas galletas que ambos sosteníamos en la mano, algo que seguramente era una tontería pero de momento conservaba y mantenía nuestra absoluta atención. Miré como abría la galleta y reí al escuchar la frase que contenía, aquellas galletas no tenían sentido alguno, pero no era yo nadie para opinar. Jugueteé con la mía entre mis manos pensando en que no comería la galleta en sí, estaban secas y no demasiado sabrosas, la gracia de estas era el mensaje del interior, aunque este nunca se cumpliese. Sonreí al chico al escuchar la frase de su galleta y su curiosa deducción, clavé mis ojos y los fui moviendo de él al papelito que sostenía entre las manos.
- Vaya, entonces debo estar agradecida a este trozo de masa por convencerte de dar un paseo.-comenté divertida.- Mi turno pues...
Con delicadeza y cuidado rompí la galleta y desenrollé el papelito que traía en su interior, doblado en forma de tubo. Sonreí levemente ¿siempre me tenía que tocar aquel tipo de cosas?
- Veamos...-susurré.- Encontrarás tesoros ocultos donde menos lo esperas. Mantente alerta. ¿Qué se supone que quiere decir esto señorito? Días de suerte el 20, 2, 12,13 y 7.
Fruncí por un instante el entrecejo parieciéndome a la niña que algún día dejé atrás y después volví la mirada al chico que tenía sentado justo frente a mi, esperaba que él lo supiese interpretar o por lo menos le encontrase algo gracioso a aquello, porque mi incredulidad en cuanto a aquellos temas hacía que no me creyese nada de eso.

Invitado- Invitado
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
La escucho pero en vez de contestar de inmediato levanto la mano para llamar al servicio a quien le extendio la única tarjeta de crédito que manejaba, con eso esperaba tener pronto su libertad de aquel lugar. Había entrado solo, con el objetivo de comer y desaburrirse un rato, ahora que saldría lo haría ganando pues además de lograr su objetivo alimenticio podía llevarse una nueva y fructifera amistad.
En cuanto el chico regreso con el ticket y su tarjeta Elijah se puso de pie tendiendole la mano a Cheryl, fue hasta entonces cuando él dijo una palabra Eso quiere decir que mientras yo miro al frente y te indico el camino tu debes mirar al piso por que es muy posible que nos encontremos un par de billetes tirados no era la primera carcajada de Elijah, pero se sentía muy bien de reír.
Enserio, vayamos por ahí a tomar un algo, un postre o simplemente a caminar. Igual puedo acompañarte hasta donde vayas, el trabajo, la casa de una amiga, la escuela, en fin soy flexible. Y sinceramente no me gusta hace sobremesa precisamente sentado aburrirse era muy fácil para él, por eso sus cambios de planes y de humores tan repentinos, gustaba de salir improvisado a correr así como a quedarse encerrado algunos domingo cuando sentía saberse completo el sendero de Central Park, tal vez para ella resultase raro que el chico cambiara de escenario tan rápido, pero no era más que la forma de ser de Elijah, la misma que le había hecho ganar muchos amigos y otro montón de cerrados que no se adaptaban.
Vamos, no es solo por el trozo de masa, de verdad quiero invitarte algo con el simple pretexto de que platiquemos otro poco. Aun no me haz contado como te va en la universidad, no se si sigues en la carrera en caso que ella se pusiera renuente él estaba haciendo todo lo posible para ofrecerle argumentos atractivos.
En cuanto el chico regreso con el ticket y su tarjeta Elijah se puso de pie tendiendole la mano a Cheryl, fue hasta entonces cuando él dijo una palabra Eso quiere decir que mientras yo miro al frente y te indico el camino tu debes mirar al piso por que es muy posible que nos encontremos un par de billetes tirados no era la primera carcajada de Elijah, pero se sentía muy bien de reír.
Enserio, vayamos por ahí a tomar un algo, un postre o simplemente a caminar. Igual puedo acompañarte hasta donde vayas, el trabajo, la casa de una amiga, la escuela, en fin soy flexible. Y sinceramente no me gusta hace sobremesa precisamente sentado aburrirse era muy fácil para él, por eso sus cambios de planes y de humores tan repentinos, gustaba de salir improvisado a correr así como a quedarse encerrado algunos domingo cuando sentía saberse completo el sendero de Central Park, tal vez para ella resultase raro que el chico cambiara de escenario tan rápido, pero no era más que la forma de ser de Elijah, la misma que le había hecho ganar muchos amigos y otro montón de cerrados que no se adaptaban.
Vamos, no es solo por el trozo de masa, de verdad quiero invitarte algo con el simple pretexto de que platiquemos otro poco. Aun no me haz contado como te va en la universidad, no se si sigues en la carrera en caso que ella se pusiera renuente él estaba haciendo todo lo posible para ofrecerle argumentos atractivos.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

- Mensajes: 824
Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Reí por primera vez sin poder evitarlo, lo cierto es que aquello me había pillado por sorpresa, así que le miré y una vez recuperada puse cara pensativa, la verdad es que visto de aquel modo todo tenía bastante sentido y quizá sí que necesitaba de la ayuda del chico, con el cual parecía muy fácil entablar conversación y de algún modo me recordaba a lo que había tenido antes de llegar de Alemania. Tomé mi último sorbo y observé sin poder remediarlo como pagaba la cuenta con su tarjeta, a mi no me hubiese importado pagar, pero él se me había adelantado.
- Vaya...esperaba que la palabra tesoro me guardase algo mejor.-dije sonriendo.- Pero supongo que no se puede esperar demasiado de una galleta.
Siendo sinceros no tenía nada que hacer, nada en aquel momento. Me parecía bien ir a dar una vuelta por el Central, cuando me agobiaba de algo siempre solía ir a allí para refrescarme y tomar el aire, aquello de tener un parque tan enorme en el centro de la ciudad era toda una ventaja. Me levanté, alisé mi vestido y me puse el abrigo mientras me atusaba bien mi larga melena. Abotoné mi abrigo y cogí el bolso esperando a que el chico hiciese lo mismo y nos pudiésemos ir a dar una vuelta. Sonreí ante lo de la universidad mientras le esperaba.
- El paseo me parece bien, te invito a un helado en el Central.-dije sonriendo.- en cuanto a la Universidad, me gusta y ya queda poco. Espero que el director del Times tenga un futuro puesto para mí.-comenté bromeando.
Pensé en Liam, si estudiaba periodismo era por él. Sonreí levemente y seguí mirando al chico con curiosidad. Me preguntaba qué tendría él planeado para su vida, qué era lo que speraba después de haber llegado a lo más alto en la profesión.
- ¿Y tú? ¿Algún plan a corto plazo? - pregunté curiosa.
- Vaya...esperaba que la palabra tesoro me guardase algo mejor.-dije sonriendo.- Pero supongo que no se puede esperar demasiado de una galleta.
Siendo sinceros no tenía nada que hacer, nada en aquel momento. Me parecía bien ir a dar una vuelta por el Central, cuando me agobiaba de algo siempre solía ir a allí para refrescarme y tomar el aire, aquello de tener un parque tan enorme en el centro de la ciudad era toda una ventaja. Me levanté, alisé mi vestido y me puse el abrigo mientras me atusaba bien mi larga melena. Abotoné mi abrigo y cogí el bolso esperando a que el chico hiciese lo mismo y nos pudiésemos ir a dar una vuelta. Sonreí ante lo de la universidad mientras le esperaba.
- El paseo me parece bien, te invito a un helado en el Central.-dije sonriendo.- en cuanto a la Universidad, me gusta y ya queda poco. Espero que el director del Times tenga un futuro puesto para mí.-comenté bromeando.
Pensé en Liam, si estudiaba periodismo era por él. Sonreí levemente y seguí mirando al chico con curiosidad. Me preguntaba qué tendría él planeado para su vida, qué era lo que speraba después de haber llegado a lo más alto en la profesión.
- ¿Y tú? ¿Algún plan a corto plazo? - pregunté curiosa.

Invitado- Invitado
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Se levanto después de agradecer el servicio, había pasado un buen momento gracias a que era un lugar pacífico, sin mucho ruido y podía decirse que privado, puesto que no había mucha gente hoy día. Elijah se levanto y acomodo su corbata al igual que se abotono el saco para recuperar la formalidad, vestir de traje se había vuelto común, en ninguna empresa respetaban tu individualidad, él pensaba que entre más cómodo y más seguro te sintieras con tu vestimenta ibas a trabajar mejor, ¿O no querían eso todas las empresas? Trabajadores felices y comprometidos. Aunque no podía negar que verse así le hacía sentirse más importante y subir un escalón más en su ego.
Si mi abuelo te conociera es capaz de sacarme con una patada y ponerte en mi lugar, en primer lugar por que tu si estudiaste la carrera, en segunda por que le gustan las chicas atractivas, aunque tus cabellos son más oscuros y le he encontrado una debilidad por las rubias sin contar aquella otra muchachita que ahora era el dolor de cabeza de Elijah.
Estoy pensando dos cosas, o volver a tomar periodismo para quitarme a mucha gente de encima que acertadamente piensa que estoy ahí por la familia o tomar por fin medicina, seguro será una jodedera, trabajar y estudiar pero no seré el primero ni el último solo hacía falta que buscara un impulso. Elijah era muy flojo, dedicado en su trabajo cuando lo tenía, en los estudios siempre necesito de alguien que le apoyase y dijese que debía seguir y no darse por vencido, estúpido no era pero vamos que a él no le emocionaba leerse miles de articulos para escribir una tesis.
Creo que ese es mi proyecto a corto plazo. Además quiero tomarme unas vacaciones, pero sinceramente aun no decido el lugar ni la fecha, solo se que quiero privarme de toda comunicación al menos dos dias la tensión se sentia en sus hombros y no era por el ejercicio, era la pesades, el cansancio y las nulas ganas de hacer un movimiento. Claro que había movimientos que valían la pena como caminar al lado de ella, codo a codo dejarón atrás el restaurant, a fuera refrescaba, el aíre invernal todavia se podía percibir en Manhattan.
Debo decirte que eres muy buena evadiento mis preguntas. Te cuestionado por tu vida amorosa, te pregunte como irías al baile y parece que tu especialidad es dejarme con la incognita, si es para tener conversación en el parque te lo agradezco, de lo contrario es hora de que empieces a hablar. No soy del todo de confianza, pero, es lo justo obviamente no iba a mandarle toda la información a GG, a eso no se refería con no ser de confianza, sino que tal vez eso ya fuera muy privado para ella y no quería compartirlo tan pronto. Ella no era como Elijah que apenas le daban cuerda y se tiraba a charlar por horas.
Si mi abuelo te conociera es capaz de sacarme con una patada y ponerte en mi lugar, en primer lugar por que tu si estudiaste la carrera, en segunda por que le gustan las chicas atractivas, aunque tus cabellos son más oscuros y le he encontrado una debilidad por las rubias sin contar aquella otra muchachita que ahora era el dolor de cabeza de Elijah.
Estoy pensando dos cosas, o volver a tomar periodismo para quitarme a mucha gente de encima que acertadamente piensa que estoy ahí por la familia o tomar por fin medicina, seguro será una jodedera, trabajar y estudiar pero no seré el primero ni el último solo hacía falta que buscara un impulso. Elijah era muy flojo, dedicado en su trabajo cuando lo tenía, en los estudios siempre necesito de alguien que le apoyase y dijese que debía seguir y no darse por vencido, estúpido no era pero vamos que a él no le emocionaba leerse miles de articulos para escribir una tesis.
Creo que ese es mi proyecto a corto plazo. Además quiero tomarme unas vacaciones, pero sinceramente aun no decido el lugar ni la fecha, solo se que quiero privarme de toda comunicación al menos dos dias la tensión se sentia en sus hombros y no era por el ejercicio, era la pesades, el cansancio y las nulas ganas de hacer un movimiento. Claro que había movimientos que valían la pena como caminar al lado de ella, codo a codo dejarón atrás el restaurant, a fuera refrescaba, el aíre invernal todavia se podía percibir en Manhattan.
Debo decirte que eres muy buena evadiento mis preguntas. Te cuestionado por tu vida amorosa, te pregunte como irías al baile y parece que tu especialidad es dejarme con la incognita, si es para tener conversación en el parque te lo agradezco, de lo contrario es hora de que empieces a hablar. No soy del todo de confianza, pero, es lo justo obviamente no iba a mandarle toda la información a GG, a eso no se refería con no ser de confianza, sino que tal vez eso ya fuera muy privado para ella y no quería compartirlo tan pronto. Ella no era como Elijah que apenas le daban cuerda y se tiraba a charlar por horas.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

- Mensajes: 824
Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Miré al chico ponerse de pie mientras yo seguía arreglándome por completo, si tenía manía de algo era de intentar ir lo más perfecta posible, al fin y al cabo para alguien como nosotros la apariencia lo era todo, aunque siendo sinceros mi apariencia en casa distaba mucho de aquella: mi mejor pijama era una camisa ancha, mi pelo siempre estaba recogido en un moño desastroso y prefería no tener demasiados sirvientes, unicamente una dama que me hiciese la comida y la cama. Volví al mundo real y sonreí mientras esperaba al ojiazul y ponía cara de diversión caminando hacia él y poniéndome a su lado para partir en cuanto él estuviese listo. Escuché su comentario y reí levemente, no sabía que su abuelo tuviese aquellos gustos.
- Vaya, así que a tu abuelo le van las rubias...no tengo nada en su contra, pero las morenas somos mejor.-dije divertida.- Aunque, ¿como podría resistirse a tener a su guapo y trajeado nieto en el puesto más alto del Times?
Salimos tranquilamente del restaurante y sonreí al camarero que nos despidió con media sonrisa, al fin y al cabo el hombre había sido muy atento y cordial, aunque todos los de por allí lo eran. Caminé al ritmo del chico y le miré sonriendo esta vez tiernamente, de alguna manera me recordaba a alguien con aquellas palabras, aunque prefería no pensar en quién. Me di cuenta de lo estúpida que debía parecer y volví mi rostro a normalidad mientras escuchaba como terminaba. Me encogí de hombros.
- Creo que deberías hacer lo que te guste, y no lo que les guste a los demás. Eres tú el que se pasará trabajando de eso el resto de su vida. Además, seguro que te ves bien con bata blanca, doctor.-dije divertida.- En serio, si la medicina te hace feliz adelante, así tendré un puesto al que optar.-comenté por último dándole un aire más simpático a la charla.
Asentí, la verdad es que la idea de unas vacaciones me parecía necesaria hasta a mí, pero yo ya tenía la mitad de ellas ocupadas con el viaje a Londres y el bautizo. Después de eso me dedicaría a recorrer Europa, toda menos Alemania, o quizá si me veía con corazón iría también allí, tenía ganas de ver Berlín, pero no estaba segura de poder hacerlo sola, allí había muchas cosas que me recordaban a mi pasado, y yo ahora había empezado de nuevo, los recuerdo no me iban nada bien.
Caminamos un ratito más en dirección al Central y sonreí de lado cuando él me pilló en mi treta para librarme de sus preguntas, a decir verdad tenía poca cosa que contar. Le miré y sonreí levemente.
- No creo que nos falte conversación.-dije riendo.- Pero si quieres saberlo mi vida amorosa resulta un desastre, quizá soy yo la que no encuentra a nadie...-dije encogiéndome de hombros divertida.- En cuanto al baile, iré vestida de azul cielo, con escote palabra de honor y una tira de brillantes, una máscara con algún brillante y el pelo en un semirrecogido. ¿Contento? -comenté sonriendo y poniendo un brazo sobre el suyo.- Así que, creo que no tengo mucho más que contar, tu vida resulta más emocionante en arios aspectos, en comparación.
- Vaya, así que a tu abuelo le van las rubias...no tengo nada en su contra, pero las morenas somos mejor.-dije divertida.- Aunque, ¿como podría resistirse a tener a su guapo y trajeado nieto en el puesto más alto del Times?
Salimos tranquilamente del restaurante y sonreí al camarero que nos despidió con media sonrisa, al fin y al cabo el hombre había sido muy atento y cordial, aunque todos los de por allí lo eran. Caminé al ritmo del chico y le miré sonriendo esta vez tiernamente, de alguna manera me recordaba a alguien con aquellas palabras, aunque prefería no pensar en quién. Me di cuenta de lo estúpida que debía parecer y volví mi rostro a normalidad mientras escuchaba como terminaba. Me encogí de hombros.
- Creo que deberías hacer lo que te guste, y no lo que les guste a los demás. Eres tú el que se pasará trabajando de eso el resto de su vida. Además, seguro que te ves bien con bata blanca, doctor.-dije divertida.- En serio, si la medicina te hace feliz adelante, así tendré un puesto al que optar.-comenté por último dándole un aire más simpático a la charla.
Asentí, la verdad es que la idea de unas vacaciones me parecía necesaria hasta a mí, pero yo ya tenía la mitad de ellas ocupadas con el viaje a Londres y el bautizo. Después de eso me dedicaría a recorrer Europa, toda menos Alemania, o quizá si me veía con corazón iría también allí, tenía ganas de ver Berlín, pero no estaba segura de poder hacerlo sola, allí había muchas cosas que me recordaban a mi pasado, y yo ahora había empezado de nuevo, los recuerdo no me iban nada bien.
Caminamos un ratito más en dirección al Central y sonreí de lado cuando él me pilló en mi treta para librarme de sus preguntas, a decir verdad tenía poca cosa que contar. Le miré y sonreí levemente.
- No creo que nos falte conversación.-dije riendo.- Pero si quieres saberlo mi vida amorosa resulta un desastre, quizá soy yo la que no encuentra a nadie...-dije encogiéndome de hombros divertida.- En cuanto al baile, iré vestida de azul cielo, con escote palabra de honor y una tira de brillantes, una máscara con algún brillante y el pelo en un semirrecogido. ¿Contento? -comenté sonriendo y poniendo un brazo sobre el suyo.- Así que, creo que no tengo mucho más que contar, tu vida resulta más emocionante en arios aspectos, en comparación.

Invitado- Invitado
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Todos opinaban lo mismo, que debía de seguir sus sueños. Pero él podía ser todo menos un desgraciado o malagradecido, si se habían molestado en darle una parte de educación y un negocio que preservar no estaba en él decir que no, claro que la solución era hablarlo con su hermana, cambiar mentes en su familia y hacer que el río volviera a su cause.
Hacer lo que quiero significa quitarles de la cabeza a mi padre y mi abuelo que una empresa tan importante si puede ser dirigida por una mujer sin que la eche a perder. Es un trabajo difícil no por que desconfíe de las cualidades de mi hermana, sino por que son años de vivir con ese estúpido pensamiento comentó con un poco de desagrado. Mientras aquellos no cambiarán su forma de ver el mundo el tendría que seguir en su puesto antes de que algún otro familliar se pasara de listo y le quitara el negocio. Elijah no era idiota, no estaba dispuesto a dejar tal empresa en manos de otro que decía llevar su misma sangre.
Caminaron un poco por la calle, si seguían de frente llegarían hasta la avenida y tras cruzarla así de rápido se encontrarían con el central, en estas fechas del año el hielo comenzaba a descongelarse, no es que vivieran a grados bajo cero pero incluso aquí en NY el lago de los patos amanecía con una pequeña capa de hielo tras la fría noche.
Soltó una breve carcajada cuando ella comenzó a describir su atuendo para la noche próxima Lamentablemente soy de mala memoria le aseguro y era cierto Todo lo importante tengo que anotarlo en post-it, en el móvil o de plano en el antebrazo para mirarlo al menos cuando voy a meterme a la ducha. Pero seguramente recordare la parte del escote ¿Trasero o delantero? preguntó con un poco de cinismo. Vamos que Cheryl era atractiva y si ella misma daba ese tipo de detalles era de esperarse que por su mente pasaran un par de imágenes. Y si, ya estoy contento. Gracias por decir que mi vida parece mucho más caótica y divertida para los demás, yo también la veo así bromeo todavía riéndose. Algunas veces parecía ser sacado de un drama de novela de vampiros, patético y trillado, pero hasta eso su vida le agradaba, le hacía reír.
Vayamos por ese helado animó a la chica para que se detuvieran en alguna de las heladerías. Les quedaba de paso pues esta era la zona comercial de la gran manzana O mejor esperemos a encontrarnos un puesto ambulante, creo que son del mismo sabor y hace mucho que no pruebo comida de la calle, a menos que a ti te desagrade la idea Elijah la miro esperando una respuesta, noto el azul de sus ojos mucho más intenso y atractivo, fue entonces cuando volvió a hablar, es que el chico no le paraba la boca No creo que te sea difícil encontrar a alguien, sinceramente y con respeto te digo que eres muy atractiva. Yo te cortejaría.
Hacer lo que quiero significa quitarles de la cabeza a mi padre y mi abuelo que una empresa tan importante si puede ser dirigida por una mujer sin que la eche a perder. Es un trabajo difícil no por que desconfíe de las cualidades de mi hermana, sino por que son años de vivir con ese estúpido pensamiento comentó con un poco de desagrado. Mientras aquellos no cambiarán su forma de ver el mundo el tendría que seguir en su puesto antes de que algún otro familliar se pasara de listo y le quitara el negocio. Elijah no era idiota, no estaba dispuesto a dejar tal empresa en manos de otro que decía llevar su misma sangre.
Caminaron un poco por la calle, si seguían de frente llegarían hasta la avenida y tras cruzarla así de rápido se encontrarían con el central, en estas fechas del año el hielo comenzaba a descongelarse, no es que vivieran a grados bajo cero pero incluso aquí en NY el lago de los patos amanecía con una pequeña capa de hielo tras la fría noche.
Soltó una breve carcajada cuando ella comenzó a describir su atuendo para la noche próxima Lamentablemente soy de mala memoria le aseguro y era cierto Todo lo importante tengo que anotarlo en post-it, en el móvil o de plano en el antebrazo para mirarlo al menos cuando voy a meterme a la ducha. Pero seguramente recordare la parte del escote ¿Trasero o delantero? preguntó con un poco de cinismo. Vamos que Cheryl era atractiva y si ella misma daba ese tipo de detalles era de esperarse que por su mente pasaran un par de imágenes. Y si, ya estoy contento. Gracias por decir que mi vida parece mucho más caótica y divertida para los demás, yo también la veo así bromeo todavía riéndose. Algunas veces parecía ser sacado de un drama de novela de vampiros, patético y trillado, pero hasta eso su vida le agradaba, le hacía reír.
Vayamos por ese helado animó a la chica para que se detuvieran en alguna de las heladerías. Les quedaba de paso pues esta era la zona comercial de la gran manzana O mejor esperemos a encontrarnos un puesto ambulante, creo que son del mismo sabor y hace mucho que no pruebo comida de la calle, a menos que a ti te desagrade la idea Elijah la miro esperando una respuesta, noto el azul de sus ojos mucho más intenso y atractivo, fue entonces cuando volvió a hablar, es que el chico no le paraba la boca No creo que te sea difícil encontrar a alguien, sinceramente y con respeto te digo que eres muy atractiva. Yo te cortejaría.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

- Mensajes: 824
Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Miré al chico arrugando un poco mis labios a modo de desagrado, me molestaba que alguien pensara así en los tiempos en que estábamos, pero había muchos de esos, entre ellos mi padre. Yo no había recibido nada de sus negocios ni ninguna de sus empresas en Alemania ya que simplemente creía que mis hermanos estaban mejor capacitados, e incluso después de la muerte de Liam, le había entregado todo a mi otro hermano. No es que deseara nada de él, pero tenía la seguridad de que una mujer era capaz de hacer el mismo trabajo que un hombre con igual eficiencia. Volví de nuevo a nuestra charla y miré los azulados ojos del chico, en aquel momento me pareció ver algo de frustración. Seguramente había muchos a los que no les importaría echarle mano a aquel periódico, pero el derecho era de él y su hermana.
- Créeme, sé lo frustrante que es eso, aunque no sé que se siente cuando eres el heredero, solo sé que se siente cuando eres la "niña" -dije resoplando.
Mi padre siempre me veía como una cría, inmadura e incapaz de conseguir nada por ella misma. Por eso, me fui a Nueva York, para demostrarle que podía vérmelas por mi sola, aunque el dinero fuese de él...visto así no sonaba demasiado ético. Pero conseguiría terminar la carrera y conseguir un trabajo, solo por demostrarle que podía hacer todo eso sin su ayuda. Sonreí al escuchar al chico y le miré de reojo cuando preguntó lo del escote. A decir verdad tenía dos vestidos, uno azul cielo y otro rosa pálido, pero mi compañera de la universidad me dijo que el azul destacaba y combinaba con mis ojos, pese a eso me hubiese gustado mirarme uno negro, ese color me fascinaba. Alcé la ceja y después esbocé una divertida y coqueta sonrisa en mis labios.
- Si te lo digo todo no habrá sorpresa. -dije sonriendo coqueta.- Bueno, en cierto modo eso la hace emocionante...aunque en ocasiones un poco de tranquilidad no va mal.
Lo decía yo que cuando vivía en Alemania era todo lo contrario que ahora, alocada, fría, distante, alcoholica, una noche con cada uno...Ahora eran pocas las veces que probaba el alcohol, el accidente de Liam me había quitado todas aquellas tonterías y dudaba mucho que volviese a caer en eso. Ahora era mucho mas responsable, algo más cínica y igual de distante. Sonreí ampliamente al escuchar lo del helado, el chocolate y los postres eran mi verdadera debilidad, con eso ya podían pedirme lo que quisieran, era un blanco fácil cuando tenía algo dulce en la mano. Pero por el Upper era difícil que la gente te viera con buenos ojos si estabas comiendo un tarro de helado. Pensé en el puesto de la calle y sonreí, me parecía una idea genial ya que por allí había varios puestos, el helado era igual de rico y era mucho más acogedor comer mientras caminabas por el Central.
- Helado...-dije en un susurro.- Los dulces son mi gran debilidad, pero comerlos mientras paseamos por el Central me parece una idea estupenda.
Escuché su último comentario y clavé mis ojos en los suyos devolviéndole la mirada que él me había dado, con aquellos grandes y lindos ojos azulados. Sonreí levemente y después hice un pequeño mohín.
- Que ese halago venga de alguien como tú, no puedo negar que me gusta más de lo que debería.-sonreí.- Lástima que no te haya cogido soltero...
- Créeme, sé lo frustrante que es eso, aunque no sé que se siente cuando eres el heredero, solo sé que se siente cuando eres la "niña" -dije resoplando.
Mi padre siempre me veía como una cría, inmadura e incapaz de conseguir nada por ella misma. Por eso, me fui a Nueva York, para demostrarle que podía vérmelas por mi sola, aunque el dinero fuese de él...visto así no sonaba demasiado ético. Pero conseguiría terminar la carrera y conseguir un trabajo, solo por demostrarle que podía hacer todo eso sin su ayuda. Sonreí al escuchar al chico y le miré de reojo cuando preguntó lo del escote. A decir verdad tenía dos vestidos, uno azul cielo y otro rosa pálido, pero mi compañera de la universidad me dijo que el azul destacaba y combinaba con mis ojos, pese a eso me hubiese gustado mirarme uno negro, ese color me fascinaba. Alcé la ceja y después esbocé una divertida y coqueta sonrisa en mis labios.
- Si te lo digo todo no habrá sorpresa. -dije sonriendo coqueta.- Bueno, en cierto modo eso la hace emocionante...aunque en ocasiones un poco de tranquilidad no va mal.
Lo decía yo que cuando vivía en Alemania era todo lo contrario que ahora, alocada, fría, distante, alcoholica, una noche con cada uno...Ahora eran pocas las veces que probaba el alcohol, el accidente de Liam me había quitado todas aquellas tonterías y dudaba mucho que volviese a caer en eso. Ahora era mucho mas responsable, algo más cínica y igual de distante. Sonreí ampliamente al escuchar lo del helado, el chocolate y los postres eran mi verdadera debilidad, con eso ya podían pedirme lo que quisieran, era un blanco fácil cuando tenía algo dulce en la mano. Pero por el Upper era difícil que la gente te viera con buenos ojos si estabas comiendo un tarro de helado. Pensé en el puesto de la calle y sonreí, me parecía una idea genial ya que por allí había varios puestos, el helado era igual de rico y era mucho más acogedor comer mientras caminabas por el Central.
- Helado...-dije en un susurro.- Los dulces son mi gran debilidad, pero comerlos mientras paseamos por el Central me parece una idea estupenda.
Escuché su último comentario y clavé mis ojos en los suyos devolviéndole la mirada que él me había dado, con aquellos grandes y lindos ojos azulados. Sonreí levemente y después hice un pequeño mohín.
- Que ese halago venga de alguien como tú, no puedo negar que me gusta más de lo que debería.-sonreí.- Lástima que no te haya cogido soltero...

Invitado- Invitado
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
El chico prefirió no pensar más en su caótica y estúpida decisión, por ahora tendría que cargar un buen rato con el trabajo en el Times al menos le dejaba el suficiente dinero para pasearse, comer y darse uno que otro lujo. Escucho a Cheryl y sonrió con cada una de sus palabras, tendría que aguantarse hasta la fiesta para ver con sus propios ojos el vestido de la chica, solo esperaba acordarse del color y también esperar que ninguna otra chica usara el mismo tono, lo cual era muy difícil.
¿El problema es no ser soltero? Vaya. Si me lo siguen diciendo voy a creer que esto es una maldición el chico no tenía problema con compartir amor, siempre que él fuera el que lo diera no que él fuera uno de los enamorados, Elijah era muy receloso y contradictorio, no le gustaba ser el segundo al mando. Esa era una de las razones por las que había evitado comprometerse seriamente con una chica, pues cuando se encontraba "seguro" le entraba la necesidad de tener libertad.
Hace bastante que no me paseo por el central, solía venir a correr o al menos a intentarlo, cada fin de semana, pero ahora resulta que termino tan cansado que no me da fuerza abrir los ojos hasta después de las once de la mañana últimamente le sobraban los pretexto para salir a pasear, al menos para dar una caminata, si tenía muchos escritos que revisar, si se había desvelado y semejantes, no se iba a imaginar que con traje iba a terminar caminando por los adoquines.
Caminaron otro rato, no fueron más de cinco minutos debido a su cercanía con el parque, donde todavía no entraban pero ya se veían los primeros puestos de golosinas, algodones de azúcar, globos e incluso galletas y pan para alimentar a los patos del estanque.
Creía que la gran debilidad de las mujeres eran los diamantes, creo que tu eres diferente, los dulces son mucho mucho más baratos. Al cruzar la avenida Elijah cambio de posición pasándose del lado de los autos para protegerla al mismo tiempo que apoyaba una de sus manos en la parte superior de su espalda para que caminarán al parejo. ¿Haz visto como al menos mi galleta tenía la razón? Yo debía de apresurarme a invitarte un helado, aunque aquí hace un poco más de frío habiendo cruzado la calle volvieron a caminar en la acera, los arboles propiciaban un ambiente más gélido, el viento era el ejemplo.
Me harías un gran favor si algún día entras a trabajar con Arthur, mi abuelo. Al menos así no me sentiría tan solo. Toma en cuenta para hacer tus prácticas, quiero tenerte ahí.
¿El problema es no ser soltero? Vaya. Si me lo siguen diciendo voy a creer que esto es una maldición el chico no tenía problema con compartir amor, siempre que él fuera el que lo diera no que él fuera uno de los enamorados, Elijah era muy receloso y contradictorio, no le gustaba ser el segundo al mando. Esa era una de las razones por las que había evitado comprometerse seriamente con una chica, pues cuando se encontraba "seguro" le entraba la necesidad de tener libertad.
Hace bastante que no me paseo por el central, solía venir a correr o al menos a intentarlo, cada fin de semana, pero ahora resulta que termino tan cansado que no me da fuerza abrir los ojos hasta después de las once de la mañana últimamente le sobraban los pretexto para salir a pasear, al menos para dar una caminata, si tenía muchos escritos que revisar, si se había desvelado y semejantes, no se iba a imaginar que con traje iba a terminar caminando por los adoquines.
Caminaron otro rato, no fueron más de cinco minutos debido a su cercanía con el parque, donde todavía no entraban pero ya se veían los primeros puestos de golosinas, algodones de azúcar, globos e incluso galletas y pan para alimentar a los patos del estanque.
Creía que la gran debilidad de las mujeres eran los diamantes, creo que tu eres diferente, los dulces son mucho mucho más baratos. Al cruzar la avenida Elijah cambio de posición pasándose del lado de los autos para protegerla al mismo tiempo que apoyaba una de sus manos en la parte superior de su espalda para que caminarán al parejo. ¿Haz visto como al menos mi galleta tenía la razón? Yo debía de apresurarme a invitarte un helado, aunque aquí hace un poco más de frío habiendo cruzado la calle volvieron a caminar en la acera, los arboles propiciaban un ambiente más gélido, el viento era el ejemplo.
Me harías un gran favor si algún día entras a trabajar con Arthur, mi abuelo. Al menos así no me sentiría tan solo. Toma en cuenta para hacer tus prácticas, quiero tenerte ahí.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

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Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Rei ante su comentario sobre la soltería, al fin y al cabo era de esperar que más de una persona se lo hubiese dicho, el chico era guapo y atractivo, tenía un buen puesto y resultaba agradable pasar el rato con él, de cualquier modo podría tener a cualquier chica a su lado...Aunque resultaba romántico que hubiese escogido a una sola, se podía decir que ella era bastante afortunada, aunque yo ni siquiera la conocía. Le miré de reojo y después puse cara de niña sabelotodo, una cara que tenía bastante ensayada pues a decir verdad siempre había sido un tanto repelente.
- Bueno, es lógico.-dije divertida.- Cualquier soltera se volvería loca por pasar un rato o una noche contigo, tenlo presente.
Sonreí pícara ante mi comentario y seguimos caminando, no estábamos nada lejos del Central por lo que nuestro paseo sería casi todo en aquel parque tan bonito. Solía pasar tiempo allí desde que había venido de Alemania, aquellos lugares tan verdes no se podían encontrar en la helada Berlín. Escuché su comentario saliendo de mis pensamientos y riendo levemente, al parecer el joven moreno se había vuelto un dormilón, algo que no parecía ser tan malo cuando lo cotejaba con las horas de sueño que solía hacer yo cuando no tenía que ir a ningún sitio.
- Vaya, la edad quizá? -bromeé.- A mi me gusta venir por las tardes, a sentarme en algún banco cerca del lago y leer o escuchar música. Es más relajante que encerrarme en casa. Además, siempre se ve a gente interesante.
Músicos, poetas, artistas...El Central estaba a rebosar de gente peculiar y extraordinaria. Volví a esbozar una sonrisa cuando comentó lo de los diamantes, de hecho también me gustaban, pero los dulces eran algo que me podía permitir con más frecuencia. Aún guardaba aquel diamante rosa que me dio el chico, un chico algo peculiar pero de igual modo tenía alguna parte que le hacía encantador. Miré de reojo al que ahora me acompañaba y volví mi mirada al frente con una sonrisa abierta en los labios, justo en aquel momento entrábamos en el parque. Me encantaba el olor a árboles que desprendía, las madres con los niños y los abuelos paseando, el centro vivo de la ciudad durante el día era aquel lugar.
- Los diamantes también me gustan. - comenté.- Pero los dulces resultan mucho más fáciles de regalar o conseguir ¿no? Aunque siendo sinceros me costaría elegir entre un diamante o un helado.
Sonreí con lo de la galleta cuando lo comentó pero no dije nada, para mí aquellas galletas resultaban un juego. Miré al chico eso sí cuando habló de su abuelo. Trabajar en el Times sería increíble, pero me resultaba extraño que se sintiese solo allí cuando estaba su familia, aunque yo era una experta en sentirme sola con mi familia. No siempre la relación es tan idílica como todos desean aparentar.
- Bueno, un puesto en el periódico seria increíble.-dije sonriendo.- Y hacerte compañía me parece un buen trato. Aunque, al ser morena estoy a salvo ¿no? -bromeé.
Mientras charlábamos nos acercamos al puesto de helados que estaba justo en la fila donde se encontraban también los algodones de azúcar y el pan para los patos. El algodón me recordaba a las ferias de Berlín dónde solía ir con Liam, desde entonces nunca había vuelto a comer, de hecho le había cogido una especie de manía.
- Bueno, es lógico.-dije divertida.- Cualquier soltera se volvería loca por pasar un rato o una noche contigo, tenlo presente.
Sonreí pícara ante mi comentario y seguimos caminando, no estábamos nada lejos del Central por lo que nuestro paseo sería casi todo en aquel parque tan bonito. Solía pasar tiempo allí desde que había venido de Alemania, aquellos lugares tan verdes no se podían encontrar en la helada Berlín. Escuché su comentario saliendo de mis pensamientos y riendo levemente, al parecer el joven moreno se había vuelto un dormilón, algo que no parecía ser tan malo cuando lo cotejaba con las horas de sueño que solía hacer yo cuando no tenía que ir a ningún sitio.
- Vaya, la edad quizá? -bromeé.- A mi me gusta venir por las tardes, a sentarme en algún banco cerca del lago y leer o escuchar música. Es más relajante que encerrarme en casa. Además, siempre se ve a gente interesante.
Músicos, poetas, artistas...El Central estaba a rebosar de gente peculiar y extraordinaria. Volví a esbozar una sonrisa cuando comentó lo de los diamantes, de hecho también me gustaban, pero los dulces eran algo que me podía permitir con más frecuencia. Aún guardaba aquel diamante rosa que me dio el chico, un chico algo peculiar pero de igual modo tenía alguna parte que le hacía encantador. Miré de reojo al que ahora me acompañaba y volví mi mirada al frente con una sonrisa abierta en los labios, justo en aquel momento entrábamos en el parque. Me encantaba el olor a árboles que desprendía, las madres con los niños y los abuelos paseando, el centro vivo de la ciudad durante el día era aquel lugar.
- Los diamantes también me gustan. - comenté.- Pero los dulces resultan mucho más fáciles de regalar o conseguir ¿no? Aunque siendo sinceros me costaría elegir entre un diamante o un helado.
Sonreí con lo de la galleta cuando lo comentó pero no dije nada, para mí aquellas galletas resultaban un juego. Miré al chico eso sí cuando habló de su abuelo. Trabajar en el Times sería increíble, pero me resultaba extraño que se sintiese solo allí cuando estaba su familia, aunque yo era una experta en sentirme sola con mi familia. No siempre la relación es tan idílica como todos desean aparentar.
- Bueno, un puesto en el periódico seria increíble.-dije sonriendo.- Y hacerte compañía me parece un buen trato. Aunque, al ser morena estoy a salvo ¿no? -bromeé.
Mientras charlábamos nos acercamos al puesto de helados que estaba justo en la fila donde se encontraban también los algodones de azúcar y el pan para los patos. El algodón me recordaba a las ferias de Berlín dónde solía ir con Liam, desde entonces nunca había vuelto a comer, de hecho le había cogido una especie de manía.

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Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Elijah no hizo más que reír en relación a su primer comentario. Tanto así como volverse loca no lo creía pero tal vez si se trataban o bien el trabajaba a la chica si podrían tener algo, pero ahora no quería entrar en esos detalles, tenía mucho amor propio pero no llegaba a los extremos de alabarse por sus hazañas. Prefirió escuchar algo de lo que ella hacía en su vida diaria, así podría apropiarse de más detalles y decir en verdad que la conocía, lo que comentaba no iba muy diferente a lo que la mayoría de las personas suele hacer un parque, simplemente sentarse y mirar pasar el tiempo relajaba a mucho pero no a él, Elijah necesitaba actividad, algo que le cansara y le pusiera la mente a trabajar.
Así que eres una lectora, vaya eso es nuevo para mi ¿De revistas de moda? bromeo ¿Qué te gusta? Los dramas de vampiros o las novelas históricas creyó conveniente darle un par de ejemplos de lo que él acostumbraba leer así no sentiría que era un intercambio Yo la verdad prefiero el suspenso bien elaborado y los relatos de mundos distintos o paralelos, aunque, si hay algo de terror en los relatos me parece perfecto. Engancharme con un libro es algo que no hago desde hace mucho confeso encogiendo los hombros con pesar. Sus noches hace meses era desvelarse hasta las dos de la mañana solo por terminar un capitulo mientras que ahora permanecía sentado frente a la computadora leyendo todos los reportes de los columnistas.
Luego vino ese rollo de los diamentes vs los dulces. Las mujeres amaban tener aquellos pequeños pedazos de brillo en las manos, oídos o en donde pudieran, los hombres como él no estaban muy lejos pues gustaban de comprar relojes, billeteras, corbatas y cientos de camisas al menos esa era la afición de Elijah quien a la primera oportunidad se sacaba el saco para lucir una de sus nuevas adquisiciones, eso era la única ventaja de usar traje, que podía verse mejor.
Que bien que me lo dices, en tu próximo cumpleaños me encargare de encargarte un conjunto de joyería elaborado con gomitas de azúcar, seguro que te verás muy dulce y no faltara quien se ofrezca a probar. Por ahora creo que no tendrás que quebrarte la cabeza en decidir que elegir por que aquí en el central lo único que podemos encontrar son dulces, mira ahí esta lo que buscamos señalo con la mirada un no tan lejano carrito de helados. Su temperatura había bajado, el poco calor que sentía dentro del restaurante se había esfumado pero ni por eso negaría a su paladar poder disfrutar de un gustito.
Caminando rumbo a su objetivo Elijah pensaba seriamente en buscarle un espacio en el periódico, decía la verdad sobre su presencia, un rostro conocido le haría más llevadero el trabajo, entre tantos con quienes no congeniaba él ya no sabía ni para donde mirar.
A mi abuelo podrán gustarle las rubias pero a mi me gustas las de cabello castaño-rojizo pero no tanto las de melena completamente negra bromeo Cuando te conocí en la universidad no pensé que fuera a llevarme tan bien contigo, de haber sabido me hubiera quedado, obtener helados todos los días hubiera sido una alegría. Vamos, de que vas a querer el tuyo, si nos apuramos puede que podamos dar una vuelta por el lago y tal vez una vez ahí me cuentes que tal te ha ido con Jerome la miro con ambas cejas arriba y una sonrisa algo irónica Algunas veces yo también ojeo gossip girl
Así que eres una lectora, vaya eso es nuevo para mi ¿De revistas de moda? bromeo ¿Qué te gusta? Los dramas de vampiros o las novelas históricas creyó conveniente darle un par de ejemplos de lo que él acostumbraba leer así no sentiría que era un intercambio Yo la verdad prefiero el suspenso bien elaborado y los relatos de mundos distintos o paralelos, aunque, si hay algo de terror en los relatos me parece perfecto. Engancharme con un libro es algo que no hago desde hace mucho confeso encogiendo los hombros con pesar. Sus noches hace meses era desvelarse hasta las dos de la mañana solo por terminar un capitulo mientras que ahora permanecía sentado frente a la computadora leyendo todos los reportes de los columnistas.
Luego vino ese rollo de los diamentes vs los dulces. Las mujeres amaban tener aquellos pequeños pedazos de brillo en las manos, oídos o en donde pudieran, los hombres como él no estaban muy lejos pues gustaban de comprar relojes, billeteras, corbatas y cientos de camisas al menos esa era la afición de Elijah quien a la primera oportunidad se sacaba el saco para lucir una de sus nuevas adquisiciones, eso era la única ventaja de usar traje, que podía verse mejor.
Que bien que me lo dices, en tu próximo cumpleaños me encargare de encargarte un conjunto de joyería elaborado con gomitas de azúcar, seguro que te verás muy dulce y no faltara quien se ofrezca a probar. Por ahora creo que no tendrás que quebrarte la cabeza en decidir que elegir por que aquí en el central lo único que podemos encontrar son dulces, mira ahí esta lo que buscamos señalo con la mirada un no tan lejano carrito de helados. Su temperatura había bajado, el poco calor que sentía dentro del restaurante se había esfumado pero ni por eso negaría a su paladar poder disfrutar de un gustito.
Caminando rumbo a su objetivo Elijah pensaba seriamente en buscarle un espacio en el periódico, decía la verdad sobre su presencia, un rostro conocido le haría más llevadero el trabajo, entre tantos con quienes no congeniaba él ya no sabía ni para donde mirar.
A mi abuelo podrán gustarle las rubias pero a mi me gustas las de cabello castaño-rojizo pero no tanto las de melena completamente negra bromeo Cuando te conocí en la universidad no pensé que fuera a llevarme tan bien contigo, de haber sabido me hubiera quedado, obtener helados todos los días hubiera sido una alegría. Vamos, de que vas a querer el tuyo, si nos apuramos puede que podamos dar una vuelta por el lago y tal vez una vez ahí me cuentes que tal te ha ido con Jerome la miro con ambas cejas arriba y una sonrisa algo irónica Algunas veces yo también ojeo gossip girl

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

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Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Le miré de reojo fingiendo molestia, sabía que lo había dicho en broma, aunque también sabía que eran muchos los que creían que una chica de aquella parte de la ciudad y que podía permitirse todos los caprichos que quisiera, no podría leer algo que saliese de las revistas de moda o el blog de Gossip. Pero no, a mi me gustaban los libros y los periódicos, no por nada era estudiante de periodismo. Pese a eso, me costaba demasiado encontrar libros en alemán, pero gracias a eso cuando llegué a EEUU pude aprender mejor el idioma ta que así pude perfeccionar el idioma. Echaba de menos hablar alemán ya que solo podía hablarlo con mi hermano cuando este se acordaba de mi o con la mujer del servicio, no conocía a nadie más que lo conociese.
- Me gustan los libros románticos sin llegar a ser empalagosos, esos cansan.-dije divertida.- También las novelas negras y las de fantasía, pero nada de vampiros que brillan.
Sonreí cuando volvió al tema de mi gusto por los dulces, no solía abusar de ellos pero debía admitir que los adoraba y comería sin parar. Pero por supuesto eso no quitaba que me gustasen los diamantes, tenía varios anillos y pendientes de estos y me gustaba lucirlos cuando podía, pero a una chica le podía gustar más de una cosa a la vez. Reí ante su comentario sobre el conjunto de joyería con gomitas, no pude evitar imaginarme dicho conjunto pero a decir verdad tal vez no durase demasiado al completo y no pudiese resistir la tentación de devorarlo. Miré al chico divertida y sonreí de lado pensativa.
- Está bien, prometo ponérmelo una vez, pero después pienso usarlo como postre.-sonreí pícara.- Espero que de aquí a mi cumpleaños recuerdes tu promesa.
Alcé una ceja y volví mis ojos azulados hacia el frente clavándolos en el carrito de helados. Sonreí al ver al hombre darle un helado a un niño y lentamente nosotros nos acercamos. El hombre era bajito, con bigote y cara amable, un señor adorable. Me paré delante del carro y miré a Elijah para después volver a mirar los sabores que el hombre tenía allí, polos, helados de bola...prefería el segundo y en una pequeña tarrina con cuchara.
- Buenas tardes.-dije sonriendo.- Una tarrina de chocolate y vainilla por favor. ¿Qué quieres tú? -dije mirando a Elijah.
Miré en mi bolso y cogí mi monedero esperando que el chico escogiese el sabor de su helado y pudiese pagar, ya que él había pagado la comida lo de menos era que yo invitase al postre. Alcé mi vista al cielo, en algunos lugares comenzaba a cubrirse con nubes blancas, pero dudaba mucho que fuese a llover, hacía demasiado buen día como para arruinarlo de aquella manera.
- Me gustan los libros románticos sin llegar a ser empalagosos, esos cansan.-dije divertida.- También las novelas negras y las de fantasía, pero nada de vampiros que brillan.
Sonreí cuando volvió al tema de mi gusto por los dulces, no solía abusar de ellos pero debía admitir que los adoraba y comería sin parar. Pero por supuesto eso no quitaba que me gustasen los diamantes, tenía varios anillos y pendientes de estos y me gustaba lucirlos cuando podía, pero a una chica le podía gustar más de una cosa a la vez. Reí ante su comentario sobre el conjunto de joyería con gomitas, no pude evitar imaginarme dicho conjunto pero a decir verdad tal vez no durase demasiado al completo y no pudiese resistir la tentación de devorarlo. Miré al chico divertida y sonreí de lado pensativa.
- Está bien, prometo ponérmelo una vez, pero después pienso usarlo como postre.-sonreí pícara.- Espero que de aquí a mi cumpleaños recuerdes tu promesa.
Alcé una ceja y volví mis ojos azulados hacia el frente clavándolos en el carrito de helados. Sonreí al ver al hombre darle un helado a un niño y lentamente nosotros nos acercamos. El hombre era bajito, con bigote y cara amable, un señor adorable. Me paré delante del carro y miré a Elijah para después volver a mirar los sabores que el hombre tenía allí, polos, helados de bola...prefería el segundo y en una pequeña tarrina con cuchara.
- Buenas tardes.-dije sonriendo.- Una tarrina de chocolate y vainilla por favor. ¿Qué quieres tú? -dije mirando a Elijah.
Miré en mi bolso y cogí mi monedero esperando que el chico escogiese el sabor de su helado y pudiese pagar, ya que él había pagado la comida lo de menos era que yo invitase al postre. Alcé mi vista al cielo, en algunos lugares comenzaba a cubrirse con nubes blancas, pero dudaba mucho que fuese a llover, hacía demasiado buen día como para arruinarlo de aquella manera.

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Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Intercalaba su mirada entre Cheryl y la acera. Aquello de las novelas negras le sorprendió bastante al grado de levantar ambas cejas al escucharlo, él tenía tendencia a las novelas de suspenso, King era su preferido aunque no negaba que le gustaba lo clásico como el drama de Anna Frank o lo histórico como Maquiavelo, mucho que aprenderle a ese señor se dijo ya que pensaba en ello. Volvieron a retomar el hilo de las joyas y dulces, esta vez Elijah puso una enigmática y coqueta sonrisa a medio curvar.
Estará para querer arrancártelo con los dientes le dijo a ella levantándole una de sus cejas sin perder el encanto Tu cumpleaños es algo que no me pasará, será como mi navidad. Yo esperaría que me invitarás a la fiesta o bien que me permitieras organizar una a mi estilo le bastaría un bar, una barra libre para invitar a todo el que estuviera dentro y las botellas suficientes hasta que salieran arrastrándose o cargándose el uno al otro.
Hoy no sería su día de tragos se tendría que conformar con tomar un helado al menos de tequila que era uno de los sabores más exóticos que había probado. Acá solo hay de vainilla, fresa y chocolate se dijo mirando tristemente el carrito de helados y al hombre tras de el. Nada que ver con las grandes cadenas heladeras de Manhattan, esto era mucho más sencillo No se que pedir, chocolate amargo, semi-amargo, totalmente amargo o chocolate blanco dijo con sarcasmo mirándola. Un cono me parece bien, que sea de chocolate para no errar espero a que el hombre hiciera sus pedidos viendo acercarse otra bola de chiquillos siendo atraídos por las campanillas del negocio ambulante.
¿Temes empaparte? le pregunto cuando la miro levantar la vista al cielo e inmediato él a imito observando las nubes moverse con pereza. Estamos con un clima tan extraño que no me extrañaría ver llover, finalmente en este año se acaba el mundo ¿O no? Elijah miro al hombre de los helados quien le devolvió la sonrisa ante la suposición apocalíptica, tomo su helado y sostuvo el de ella mientras que hacía el pago.
¿Crees que tengan montada la pista de patinaje aun? pregunto a la chica mirando en dirección opuesta a ella. En tiempo decembrinas y parte de enero la pista de hielo era lo típico en el central, a él le gustaba ver a las personas meterse cada golpe que incluso salían llorando. A Elijah eso de calzarse unos patines no le gustaba, prefería la bicicleta, pero ya que por mirar no se cobraba... Dios, es Marzo, es estúpido pensar en eso se corrigió regresando a mirar a Cheryl quien había terminado de finiquitar su cuenta.
Mis ideas son limitadas ahora se toco con un dedo la cien dándose golpesitos Podemos dar una vuelta y ver que pasa después, tanto puedo llevarte a tu casa de regreso como podemos fugarnos a otro país.
Estará para querer arrancártelo con los dientes le dijo a ella levantándole una de sus cejas sin perder el encanto Tu cumpleaños es algo que no me pasará, será como mi navidad. Yo esperaría que me invitarás a la fiesta o bien que me permitieras organizar una a mi estilo le bastaría un bar, una barra libre para invitar a todo el que estuviera dentro y las botellas suficientes hasta que salieran arrastrándose o cargándose el uno al otro.
Hoy no sería su día de tragos se tendría que conformar con tomar un helado al menos de tequila que era uno de los sabores más exóticos que había probado. Acá solo hay de vainilla, fresa y chocolate se dijo mirando tristemente el carrito de helados y al hombre tras de el. Nada que ver con las grandes cadenas heladeras de Manhattan, esto era mucho más sencillo No se que pedir, chocolate amargo, semi-amargo, totalmente amargo o chocolate blanco dijo con sarcasmo mirándola. Un cono me parece bien, que sea de chocolate para no errar espero a que el hombre hiciera sus pedidos viendo acercarse otra bola de chiquillos siendo atraídos por las campanillas del negocio ambulante.
¿Temes empaparte? le pregunto cuando la miro levantar la vista al cielo e inmediato él a imito observando las nubes moverse con pereza. Estamos con un clima tan extraño que no me extrañaría ver llover, finalmente en este año se acaba el mundo ¿O no? Elijah miro al hombre de los helados quien le devolvió la sonrisa ante la suposición apocalíptica, tomo su helado y sostuvo el de ella mientras que hacía el pago.
¿Crees que tengan montada la pista de patinaje aun? pregunto a la chica mirando en dirección opuesta a ella. En tiempo decembrinas y parte de enero la pista de hielo era lo típico en el central, a él le gustaba ver a las personas meterse cada golpe que incluso salían llorando. A Elijah eso de calzarse unos patines no le gustaba, prefería la bicicleta, pero ya que por mirar no se cobraba... Dios, es Marzo, es estúpido pensar en eso se corrigió regresando a mirar a Cheryl quien había terminado de finiquitar su cuenta.
Mis ideas son limitadas ahora se toco con un dedo la cien dándose golpesitos Podemos dar una vuelta y ver que pasa después, tanto puedo llevarte a tu casa de regreso como podemos fugarnos a otro país.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

- Mensajes: 824
Fecha de inscripción: 29/09/2011
Edad: 25
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Pareció sorprenderse cuando le dije lo de las novelas negras, bajo mi punto de vista aquello no era tan extraño. Las novelas negras mostraban un lado de los personajes que me agradaban e incluso podía asociar más facilmente a la realidad que cuando se trataba de una novela romántica, en la que todo era color rosa y los finales solían ser bonitos. Eso era algo en lo que yo no creía en absoluto. Sonreí divertida al escuchar lo que dijo sobre el conjunto de joyería de gomas y le miré de reojo para después arrugar mis labios en una suave mueca. Su siguiente comentario me dejó pensativa, una fiesta de la mano de Elijah debía estar repleta de alcohol y desmadre, aunque no podía negar que eso tenía cierta gracia y encanto.
- Está bien, buscaré un voluntario para esa tarea, me parece darle un buen uso.-dije refiriéndome a lo de los dientes.- En cuanto a la fiesta, me fiaré de ti. Pese a todo aún queda mucho para mi cumpleaños, además el tuyo viene mucho antes.
Me divertía hablar de aquello con el chico, al fin y al cabo mi cumpleaños no era hasta noviembre. Siempre había sido de las más pequeñas de mi clase, pero nunca me molestó demasiado ya que mi abuela, aquella adorable mujer de cabellos blancos que de vez en cuando recordaba, cumplía años el mismo día que yo. Siempre adoré a esa mujer. Miré de nuevo al chico y sonreí levemente cuando bromeó sobre los sabores, era cierto que no había demasiada variedad, pero a mí me servía y además, siendo invierno no solían vender demasiados helados, dicho era de paso. Rodé los ojos.
- No seas malvado, es un puesto ambulante, no un lugar de degustación.-dije divertida.- La lluvia me gusta, pero empaparme debajo de esta es diferente. Aunque si estas dispuesto...-insinué con diversión e ironía.
Sonreí y después dejé que el chico cogiese los dos helados para poder pagar al hombre, le dediqué media sonrisa, guardé mi cartera en el bolso y extendí mi mano para coger mi helado y darle un bocado. Estaba realmente bueno, pese a todo lo que dijese el chico. Miré a Elijah ante su pregunta y a decir verdad no tenía demasiada idea si aún estaba montada, pero podríamos acercarnos. En Alemania cuando era pequeña solía ir a patinar a los lagos helados del norte de Berlín. Reí ante lo de Marzo, tal vez ya hacía demasiado calor para poder patinar sobre hielo en el Central Park. Caminamos un rato más y le miré de reojo cuando sugirió que también podíamos fugarnos a otro país.
- Ante todo, supongo que el central en Marzo no es el mejor lugar para una pista de hielo.-comenté divertida.- En cuanto a lo otro, no te niego que me gusta viajar. ¿Qué destinos propones?
- Está bien, buscaré un voluntario para esa tarea, me parece darle un buen uso.-dije refiriéndome a lo de los dientes.- En cuanto a la fiesta, me fiaré de ti. Pese a todo aún queda mucho para mi cumpleaños, además el tuyo viene mucho antes.
Me divertía hablar de aquello con el chico, al fin y al cabo mi cumpleaños no era hasta noviembre. Siempre había sido de las más pequeñas de mi clase, pero nunca me molestó demasiado ya que mi abuela, aquella adorable mujer de cabellos blancos que de vez en cuando recordaba, cumplía años el mismo día que yo. Siempre adoré a esa mujer. Miré de nuevo al chico y sonreí levemente cuando bromeó sobre los sabores, era cierto que no había demasiada variedad, pero a mí me servía y además, siendo invierno no solían vender demasiados helados, dicho era de paso. Rodé los ojos.
- No seas malvado, es un puesto ambulante, no un lugar de degustación.-dije divertida.- La lluvia me gusta, pero empaparme debajo de esta es diferente. Aunque si estas dispuesto...-insinué con diversión e ironía.
Sonreí y después dejé que el chico cogiese los dos helados para poder pagar al hombre, le dediqué media sonrisa, guardé mi cartera en el bolso y extendí mi mano para coger mi helado y darle un bocado. Estaba realmente bueno, pese a todo lo que dijese el chico. Miré a Elijah ante su pregunta y a decir verdad no tenía demasiada idea si aún estaba montada, pero podríamos acercarnos. En Alemania cuando era pequeña solía ir a patinar a los lagos helados del norte de Berlín. Reí ante lo de Marzo, tal vez ya hacía demasiado calor para poder patinar sobre hielo en el Central Park. Caminamos un rato más y le miré de reojo cuando sugirió que también podíamos fugarnos a otro país.
- Ante todo, supongo que el central en Marzo no es el mejor lugar para una pista de hielo.-comenté divertida.- En cuanto a lo otro, no te niego que me gusta viajar. ¿Qué destinos propones?

Invitado- Invitado
Re: ¿Te apetece algo de comer? (Elijah)
Me ofende que no pienses en mi para ese tipo de trabajos. Siento que estoy perdiendo mi encanto bromeo haciéndole un guiño y enseguida dándole un lenguetazo al helado.
Ni tan cerca, ni tan lejos. El cumpleaños de Elijah se celebraba hasta mayo, faltaban dos meses para que aquello se cumpliera pero no por eso él dejaba de asistir a fiestas por el contrario era como un maratón, debía practicar para cuando llegara la carrera final. Odiaba el calor de esas fechas, prefería el inviernos por sobre muchas cosas, en mayo era un calor sofocante gracias a que el verano esta por llegar y la primavera en su esplendor, seguramente el sería más feliz en Rusia o en Francia donde el frío era algo muy común... aunque también gustaba de las playas.
Tengo mucho sitios en mente, de hecho dos. Ambos contrarios e igual de difíciles para inclinarse por alguna. Me gusta Francia, quiero un poco de frío y para ser específicos Londres es una de mis ciudades preferidas sobre todo en su época de lluvia regularmente el calor le sofocaba y le ponía de malas, él tenía una frase "Del frío te cubres, del calor ¿Qué? ¿Te desvistes a media calle?" Idea no tan descabellada pero para cualquier moralista vendría a ser algo como el mayor signo de desfachatez. La lluvia por el contrario le relajaba, ese olor de tierra recién mojada, los charcos en el piso y las gotas cayéndote sobre la cabeza eran su ideal Pero de igual manera me gustan las playas, no las Californianas, ahí hay mucha gente, algo más tropical que me contagie de su ritmo que tenga una cultura que escudriñar, algo como Honolulú estaría perfecto. ¿A dónde quieres ir? preguntó subiendo una de sus cejas.
¿Hace cuanto que no se tomaba unas vacaciones? Desde diciembre, cuando había salido solo por tres días, tres días... eso era para dar vergüenza ni siquiera debía llamarlo vacaciones. Necesitaba relajarse, dejar de lado todo ese rollo de ser un trabajador responsable y siendo que Manhattan estaba tan ajetreado sería de maravilla ir a parar a un destino turístico a principios de mes cuando la mayoría estaba tan bruja que no tenían salvo para viajar en metro.
O tal vez tienes otro sitio para vacacionar, vamos comparteme tus sitios favoritos sino como voy a saber a donde debo pedir los tickets Elijah era tan arrebatado que si la idea seguía rondándole la cabeza de verdad que iba a terminar yéndose a algún sitio cualquiera esta misma tarde y eso realmente estaría bien, era muy inesperado a estos días de la semana pero que importaba, las mejores cosas eran aquellas que no planificaban.
Ni tan cerca, ni tan lejos. El cumpleaños de Elijah se celebraba hasta mayo, faltaban dos meses para que aquello se cumpliera pero no por eso él dejaba de asistir a fiestas por el contrario era como un maratón, debía practicar para cuando llegara la carrera final. Odiaba el calor de esas fechas, prefería el inviernos por sobre muchas cosas, en mayo era un calor sofocante gracias a que el verano esta por llegar y la primavera en su esplendor, seguramente el sería más feliz en Rusia o en Francia donde el frío era algo muy común... aunque también gustaba de las playas.
Tengo mucho sitios en mente, de hecho dos. Ambos contrarios e igual de difíciles para inclinarse por alguna. Me gusta Francia, quiero un poco de frío y para ser específicos Londres es una de mis ciudades preferidas sobre todo en su época de lluvia regularmente el calor le sofocaba y le ponía de malas, él tenía una frase "Del frío te cubres, del calor ¿Qué? ¿Te desvistes a media calle?" Idea no tan descabellada pero para cualquier moralista vendría a ser algo como el mayor signo de desfachatez. La lluvia por el contrario le relajaba, ese olor de tierra recién mojada, los charcos en el piso y las gotas cayéndote sobre la cabeza eran su ideal Pero de igual manera me gustan las playas, no las Californianas, ahí hay mucha gente, algo más tropical que me contagie de su ritmo que tenga una cultura que escudriñar, algo como Honolulú estaría perfecto. ¿A dónde quieres ir? preguntó subiendo una de sus cejas.
¿Hace cuanto que no se tomaba unas vacaciones? Desde diciembre, cuando había salido solo por tres días, tres días... eso era para dar vergüenza ni siquiera debía llamarlo vacaciones. Necesitaba relajarse, dejar de lado todo ese rollo de ser un trabajador responsable y siendo que Manhattan estaba tan ajetreado sería de maravilla ir a parar a un destino turístico a principios de mes cuando la mayoría estaba tan bruja que no tenían salvo para viajar en metro.
O tal vez tienes otro sitio para vacacionar, vamos comparteme tus sitios favoritos sino como voy a saber a donde debo pedir los tickets Elijah era tan arrebatado que si la idea seguía rondándole la cabeza de verdad que iba a terminar yéndose a algún sitio cualquiera esta misma tarde y eso realmente estaría bien, era muy inesperado a estos días de la semana pero que importaba, las mejores cosas eran aquellas que no planificaban.

Elijah Sulzberger- Upper East Side Boys

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Fecha de inscripción: 29/09/2011
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